¿Qué pasa con Apple?
Primer Principio: El capital se concentra en Superestrellas
Semana negativa para la renta variable con caídas de en torno el -1% a los dos lados del Atlántico; destaca China con caídas del -5%, en contraste con segmentos como el de Salud con subidas por encima del 5%, este sector está impulsado por la biotecnología. Si bien los medios ponen el foco en el -3% semanal del sector tecnológico, un ajuste que todavía ofrece un saldo positivo del +3% en el último mes; todos a la espera de una corrección saludable desde unos máximos históricos de vértigo.
El sector de software sigue sufriendo, habiendo perdido casi un tercio de su valor en ocho meses. Se debate si estamos ante una “SaaSpocalypse” (colapso del software) debido a la inteligencia artificial o si es una reacción exagerada de los inversores que ahora prefieren financiar la infraestructura de IA en lugar del software tradicional.
En el segmento de Tecnología USD, a parte de la corrección semanal de -16,5% de SpaceX, destacó la caída de Apple (-4% en las últimas 5 sesiones), tras anunciar que no tenía más remedio que subir hasta un 30% los precios de productos tan emblemáticos como los laptops Mac o los Ipad, porque la inflación desatada en los precios de los chips de memoria y almacenamiento, derivados de la escasez provocada por la fiebre inversora en infraestructura para la IA les está afectando seriamente. ¿Provocará este movimiento caída de las ventas?; ¿podrán las subidas de precios sostener los márgenes aunque vendan un poco menos? Todo interesa de esta empresa, porque nos cuenta qué hace un consumidor fanático de sus productos. También nos cuenta una historia sobre la resiliencia de un monopolio ante la amenaza inflacionaria y su potente capacidad de indexar los precios de los productos a la inflación sin apenas merma de cuota de mercado. El sueño de todo inversor.
Esta semana pongo el foco en el primer principio de nuestra teoría de mercados, anunciada formalmente la semana pasada. El capital se concentra en Superestrellas.
Remontémonos a principios de esta década. Estábamos sufriendo un primer hecho inquietante para los inversores, y era el hecho de que los fondos de inversión institucionales/bancarios (IICs) no estaban logrando rendimientos ajustados a los principales índices globales. Siempre por debajo. ¿Qué estaba pasando? Las diferencias eran mayores que las que explicaban las comisiones de gestión. ¿Podíamos aspirar a mejorar esos rendimientos invirtiendo nuestros recursos directamente, es decir, mezclando y ponderando los activos in house, utilizando nuestra plataforma como ajustadora de equilibrios de riesgo?
Precedente Inspirativo, febrero de 2022:
Perfomance Cartera Famosa 40MSCI20Apple20Micro20Berkshire
Nuestro equipo de research siempre ha buscado explicaciones simplificadas de la realidad, como base de trabajo intelectual a partir del cuál siempre es posible añadir la complejidad habitual que caracteriza a los humanos. Aquí el punto era ver ¿qué le pasaría a un inversor analíticamente perezoso, que se limitara a invertir en las dos empresas tecnológicas más capitalizadas del momento (y las únicas que pagaban dividendo entonces, por lo que no se consideraban tecnológicas muy growth en comparación a las startups de la época; era por así decirlo, las tech más value del mercado); más el conglomerado de Warren Buffett (Berkshire Hathaway), porque la prensa ardía siempre con sus hazañas (quién se planteaba superar a Warren, con lo que sabe hacer Warren: elegir empresas buenas a buenos precios); y todo eso lo compensábamos con un ETF ligado al índice global de acciones más capitalizadas del mundo, MSCI?. La idea era ver si invirtiendo en MSCI sesgado con empresas líderes, era posible mejorar los fondos de inversión globales de la época, que por ese entonces ya les era muy difícil superar el índice MSCI. Los resultados están en la imagen. Luego, si aciertas en el sesgo (en las empresas que jugarán un papel importante en el futuro), no tendrás por qué asumir los pobres rendimientos de la industria de fondos. Aquí teníamos piedra que picar.
Segundo hecho inquietante para los inversores:
La correlación entre el crecimiento de los beneficios empresariales agregados y el crecimiento de las bolsa norteamericana empezó a reducirse gravemente en 2017, cuando las bolsas habían crecido dos veces más que el crecimiento de los beneficios desde 2010 hasta entonces. De 2010 a 2026 los beneficios empresariales se han multiplicado por 2,6 veces; sin embargo la bolsa se ha multiplicado por 6. Más del doble. ¿Significa que la bolsa está muy sobrevalorada o es que se mueve por otras variables? Los que pensaron que estaba sobrevalorada se perdieron las subidas bursátiles más impresionantes de la historia. Miles de fondos de inversión se cancelaron (fueron absorbidos o renombrados) por falta de rentabilidad, de hecho sólo el 30% de los fondos de inversión sobreviven a 10 años de historia. Nosotros siempre hemos apostado por buscar una teoría explicativa de la realidad en donde nos movemos, más allá de lo que te explicaban los libros de historia económica escritos por personas que nunca conocieron un iPhone ni las dinámicas FOMO (miedo a perderse oportunidades) generadas por las redes sociales.

¿Qué es lo que hacía subir las bolsas sin un reconocimiento implícito a los beneficios empresariales?
Esta pregunta es incorrecta. Sabíamos desde junio de 2021 que las bolsas SÍ se movían correlacionadamente con los beneficios empresariales, pero sólo de algunas empresas; a los inversores en conjunto no les interesaban los beneficios agregados. Observen este gráfico (que algunos de vosotros, queridos usuarios, sí conocísteis privadamente en 2021) descubierto in house:
En azul, los beneficios fiscales trimestrales de 2008 a 2021 ponderados de 5 empresas norteamericanas cuyo acrónimo era AAAMB. En rosado la cotización del índice S&P500 en cada observación, un estudio de elaboración propia que obviamente no divulgamos al público. La correlación estadística de estas dos series lograda fue del 97,9%. ¿Saben lo que significaba esto? Significaba que bastaba trackear los datos fundamentales de 5 empresas para estimar con una correlación superior de 95% dónde se situaría el índice bursátil en un futuro cercano. Lo sabemos desde 2021. ¿Entienden ahora por qué hemos sabido mantener posiciones invertidas esos años y de alguna manera obviar todos los avisos mediáticos de burbujas especulativas en las bolsas?. Esta revelación abrió la puerta a varias de las herramientas que hemos estado incorporando en Oraset.com, cuyos ajustes siempre se han basado en evidencias estadísticas, no en relatos. Las evidencias de que debíamos enfocarnos en las empresas que importaban, más que en si un fondo invierte en un país o en una región, era obvio para nosotros. Pero la mayoría de las personas no estaban preparadas para esta conversación, y tuvimos que construir un andamiaje cognitivo para vosotros a través de estudios estadísticos parciales, demostrando trimestre a trimestre la gran diferencia obtenida entre los rendimientos de carteras inteligentes contra los fondos de inversión globales tradicionales. ¿Qué significó este descubrimiento para vosotros, queridos usuarios? Fundamentalmente nos guió para lograr que a cierre de 2025, obtener de nuestras subcarteras de renta variable una tasa de rendimientos TIR anualizada de 5 años del 19,6% anual, en contraste del 11,41% anual obtenido por el índice MSCI mundial de 2021 a 2025. Casi duplicar el mercado, cada año, durante 5 años seguidos.
Entonces, el siguiente paso era obvio: ¿Era posible determinar un conjunto de parámetros fundamentales que discriminaran las empresas que importaban más a los inversores en ese momento? Desarrollamos en 2020-2022 Oraset Key Statistics, un Sistema de Research Interno para resolver estas cuestiones. Aquí una imagen de nuestro primer Ranking de Empresas Top, el 23 de febrero de 2022:
El motor del sistema era detectar empresas que potencialmente podían moverse igual o mejor que la empresa de mayor calidad del mundo entonces, Apple Comp Inc. Si teníamos que sesgarnos de los índices para obtener rendimientos extra, teníamos que trabajar con lo mejor del mercado. La idea era un tanto extraña. Cuando comentaba a nuestros primeros clientes que Apple se parecía más a un fondo de inversión que a una empresa corriente, no salían de su asombro: venden en más de 150 países del mundo; sus clientes adoran lo que hacen, y si sale alguna startup que los pueda mejorar o amenazar, la compran y asunto solucionado, tienen caja de sobra. Vamos a buscar y seleccionar empresas con estos mimbres. ¿Por qué invertir en empresas diferentes que Apple si no son mejores en algunos de estos aspectos? Vamos a diversificar, pero de forma inteligente: buscaremos que la suma de estas empresas superen a Apple, sin ser 100% Apple. Este tipo de planteamientos son impensables en cualquier servicio de banca privada comercial. Banco Santander te dirá que compres sus acciones, o sus fondos gestionados por sus compañeros de la gestora, pero no te dirá que Apple es una empresa mejor para comprar sus acciones, seguramente entenderéis a estas alturas lo que significan los conflictos de interés. Pues bien, la falta de conflictos de interés de un servicio de software como el nuestro ofrece este tipo de libertad intelectual.
Merece la pena conocer qué rentabilidades han ofrecido estas empresas detectadas entonces como mejores explicaciones de qué les estaba pasando a los índices bursátiles mientras se estaban descorrelacionando (positivamente) de los beneficios empresariales agregados. Entonces los rendimientos anualizados han sido, desde 24 de febrero de 2022 a 24 de junio de 2026:
Visa Inc: 9,8% anual.
Mastercard Inc: 6,7%
Wal-Mart: 25,0%
Microsoft: 5,44%
Alphabet: 24,4%
Amazon.com: 10,2%
Apple: 14,3%
ASML Holding: 25,3%
Meta (Facebook): 25,5%
S&P500: 12,7% anual.
Todos los casos presentaron rendimientos positivos que superaron el 5% anual. En 5 de 9 casos, estas compañías han superado el índice, que se ha propulsado años después con empresas de semiconductores como Nvidia o Broadcom, que se han ido añadiendo al universo de activos elegibles. Si hubieses comprado esta cartera equiponderadamente habrías obtenido un rendimiento anualizado del 16,3% anual, +3,6% más al año (sin Nvidia y sin Broadcom) que invirtiendo en un ETF que replica el índice S&P500, cosa que no consigue el 90% de los inversores.
23/02/2022-24/06/2026, rendimientos anualizados:
Portfolio_Oaset_Key_Statistics 16,3% >14,3% Apple Comp Inc > 12,7% S&P500
Podemos obtener rendimientos superiores a Apple, pero diversificando entre 9 empresas. Renuncias a concentrar el riesgo sin sufrir menores rendimientos como consecuencia. Esto es nuevo, y abre la puerta a una diversificación que no te perjudica en subidas, pero que te protege de forma automática en bajadas de mercado y sobre todo, te protege del riesgo de quiebra latente de tener todo tu dinero en una sola empresa.
Aquí hay alpha (capacidad de obtener rendimientos superiores a los índices regularmente). Hay un patrón en los parámetros fundamentales de las empresas que lideran los índices. Y nosotros lo explotamos desde 2022. Estas Superestrellas existen, la dificultad es detectarlas un tiempo antes de que exploten sus crecimientos extraordinarios. Y hemos desarrollado sistemas como Oraset Panorama para resolver estas dificultades. Como sabéis, con bastante satisfacción.
Algunos datos que corroboran el dominio de las compañías Superestrella en los mercados:
Si a cierre de 2023 hubieses invertido equiponderadamente en las 20 compañías que más habían subido de 2021 a 2023 de nuestro universo de activos, un año después hubieses logrado rendimientos positivos en el 85% de las empresas invertidas y una rentabilidad en conjunto del 37,5%, lo que supuso superar el índice global MSCI en un +12,2% en 2024.
Si a cierre de 2024 hubieses invertido equiponderadamente en las 20 compañías que más habían subido de 2022 a 2024 de nuestro universo de activos, un año después hubieses logrado rendimientos positivos en el 71% de las empresas invertidas y una rentabilidad en conjunto del 37,7%, lo que supuso superar el índice global MSCI en un +32% en 2025, un año que fue discreto para MSCI, que sólo subió un 5,74% .
Si a cierre de 2025 hubieses invertido equiponderadamente en las 20 compañías que más habían subido de 2023 a 2025 de nuestro universo de activos, casi 6 meses después (datos calculados el 17 de junio de este año) estarías logrando rendimientos positivos en el 75% de las empresas invertidas y una rentabilidad en conjunto del 16%, lo que suponía superar el índice global MSCI en un +4,6% en ese momento de 2026.
Son datos espectaculares. ¿Qué les dice esta serie, 85%-71%-75%? ¿No les recuerda vagamente por debajo nuestros ratios de acierto estadístico, que se sitúan en promedio un 10% más arriba?. ¿Ven por qué no tiene mucho que ver con el azar haber obtenido rendimientos extra? Una mejor lectura del mercado deriva necesariamente en mejores resultados. Esta realidad la conocen los comerciantes desde hace más de 2.000 años. Apuesto que seguirá siendo así otros 2.000 años más como mínimo.
La tecnología ya no es inmune a la inflación. Y Apple ya lo comprobó.
La semana pasada el consenso decidió castigar el cierre de la cotización de Apple tras el anuncio del aumento de precios en casi todas sus líneas de productos. ¿Era de esperarse? Sí. Tanto el incremento de precios como la reacción negativa del mercado.
Así como hemos ido normalizando que muchos de los productos y servicios que consumimos diariamente sean más caros que hace unos años, ese mismo fenómeno llamado inflación —y de carácter cíclico— empieza a afectar también al sector más coyuntural de la economía actual.
Hasta el último lanzamiento de Apple, parecía que cada año obteníamos más potencia casi por el mismo precio. Hoy el escenario empieza a cambiar: seguimos obteniendo más potencia, pero a un precio mayor. Una situación perfectamente lógica desde el punto de vista económico, aunque muchos no estuvieran acostumbrados a verla en el sector tecnológico.
Nos hemos acostumbrado a que el café, la carne o la cesta de la compra cuesten más que hace unos años. Lo que quizás no esperábamos era que esa misma lógica terminara alcanzando también a la tecnología. Aunque la comparación resulte drástica, la inflación ha terminado afectando a todos los eslabones de producción. En el caso de Apple, ya ni siquiera se salvan productos altamente especializados como las Vision Pro. El ajuste también alcanza ordenadores, iPad y, muy probablemente, terminará extendiéndose al resto del ecosistema, como el iPhone o el Apple Watch.
Pero aquí aparece un segundo factor que suele pasar más desapercibido. Ya lo hemos comentado en cartas anteriores: aunque las empresas tecnológicas continúan creciendo, ahora también conviven con mayores niveles de volatilidad. El auge de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de chips, memoria, almacenamiento, capacidad de fabricación y centros de datos. En otras palabras, la IA no solo está transformando el software. También está encareciendo toda la infraestructura necesaria para desarrollar tecnología.
Y esa presión termina llegando, tarde o temprano, al producto final. En este caso, la propia directiva de Apple ha explicado que llevaba tiempo intentando evitar una subida de precios como esta. Pero llega un momento en que absorber todos esos costes deja de ser sostenible. La inflación ya no es el único factor que explica estos incrementos. La revolución de la inteligencia artificial también está elevando el coste de competir. Empresas como Apple ya no solo compiten por atraer consumidores; también compiten por acceder a chips avanzados, capacidad de fabricación, memoria y componentes cada vez más demandados. La presión ya no llega únicamente desde el consumidor. También nace mucho antes, en la propia cadena de producción.
Quizás dentro de algunos años recordemos este momento como el inicio de una nueva etapa para la industria tecnológica. Una etapa en la que las compañías dejaron de competir únicamente por innovación y empezaron también a competir por recursos. Cuando fabricar tecnología empieza a ser más caro, tarde o temprano ese incremento termina trasladándose al consumidor. Y que entendamos estos cambios de ciclo suele aportar mucho más valor al inversor que limitarse a observar una simple subida de precios. — Mayte Rojas








